Poco se podía imaginar el entrañable Luís Aguilé cuando cantaba aquello de "cuando salí de Cuba"´que no tenía que cruzar el charco, ni él ni nadie, para volver a la queridísima isla.
Eso sí, con la condición de que no pidiera ir a su sucedáneo y encontrar algo de libertad.
Porque si usted quiere viajar a Cuba, pero sin tener que coger el barco o el avión, cosa que hubiera puesto contentísimos a Los Mismos, solo tiene que coger el tren o el autobús, pero que no sea del IMSERSO, que igual acaba usted espachurrao debajo de una manta, y su señora cogiendo el próximo autobús a Benidorm para quitarse el pasmo y gastarse el seguro de vida bailando los pajaritos, y de paso alegrándole el pajarito a otro senecto bailongarra.
Bueno, pues si usted lo que quiere es ira a Cuba y poder volver a la hora de cenar a casita, no hace falta que vaya a la agencia de viajes del Corte Inglés.
Gracias a MussoMás, y su alegre muchachada, ya puede disfrutar de la emoción de estar rodeado de comisarios políticos, chivatos, delatores y sicarios de toda condición.
Resulta que se ha dado, como dicen los cursis, un salto cualitativo en la dictadura de butifarra y barretina de la Generalidad del Aragón del Este.
Ahora, como ya no saben que paja mental hacerse, ni qué nueva putada hacer, han decidido confeccionar un censo de putas y clientes.
Escucho la noticia y me quedo estupefacto, aunque la verdad, no sé por qué, porque después de tanta canallada, atropello, y trasgresión de los más elementales derechos humanos perpetrados por esa caterva de horteras con colonia de naftalina, ya no hay de qué sorprenderse.
Supongo que después vendrá la especialización de los Mossos de Esquadra.
Primero tendremos a la sección de investigación, que estará formado por personal dedicado en cuerpo y alma a la lectura de los anuncios por palabras, sección vicios y fornicios varios.
Este comando clasificará convenientemente los anuncios de la prensa escrita en varios subapartados: Bujarronas, Macoqueras (clasificadas según la potencia de succión), Travestonas y operadas (clasificadas por tamaño de las ubres) y simplemente putas.
Por ejemplo, el cabo Rubirosa lee en la Vanguardia: Chichi ardiente, depilada, y con fuego en las entrañas, busca rollo para bollo.
Inmediatamente llama a la Montse y la pone operativa rumbo al encuentro con ese espécimen con un dragón entre los muslos.
Camuflada con peluca obtenida en un decomiso de una tienda de chinos que no rotulaba en catalán convenientemente, y con un mantón de Manila expropiado a una españolaza que iba a los toros, sin darse cuenta que ya estaban prohibidos, se acerca voluptuosa a la mansión de la guarrindonga, y una vez allí, con una maniobra envolvente, entra en el domicilio por la ventana del cuarto del bidet, y sorprende, y detiene, a la viciosa enredada con la señora de Mollerusa y una amiga del té con pastas para el ropero de los pobres. De los pobres convergentes que no tienen un Casino que dejar sin una perra.
La Montse detenida por error.
Otro ejemplo, el mismo Rubirosa, que está haciendo méritos para llegar a subcomisario, y así estar más cerca del puesto en los Juzgados, donde conocer a destacados miembros de la judicatura de la escuela de Estevill, pone sobre alerta a otro comando.
Rubirosa muestra orgulloso la medalla obtenida por la detención del bujarrón número mil.
Esta vez se trata de: superdotado, griego, francés, Rubalcabo (si te vuelves, te la clavo), potencia de succión de 2.000 watios.
! Ripollet ! a la Barceloneta, y no consientas que te la meta, que no estamos aquí para vicios.
Y allá que se va el apuesto Mosso, a la caza del marrano, para sorprender, con el arma entre las manos, a un comerciante de Reus, obrando de mamporrero, mientras dirige, certero, el obús del gigoló a la gruta de su amor.
Y así, suma y sigue.
Y mientras, el Castro de Canaletas va recolectando nombres para que, como la teta de la España opresora ya está más seca que una mojama en el Sáhara, sus arruinadas arcas puedan nutrirse de las dádivas, nada condicionadas y sí desinteresadas, de los encontrados en situaciones digamos, embarazosas.
Ya puede usted ir a Cuba sin salir de casa.













